Cómo cocinar las verduras y conservar sus propiedades

Incorporar verduras y frutas es necesario para una dieta saludable, ya que aportan las vitaminas y minerales que regulan el metabolismo de todos alimentos. Pero pueden perder sus cualidades beneficiosas si no se cocinan adecuadamente.

La cocina y los nutrientes: una combinación necesaria

Cuanto más tiempo pasen almacenadas hasta su consumo, contendrán menos capacidad para alimentar, o incluso pueden deteriorarse. Por lo tanto, si equilibramos lo que compramos con el consumo del hogar, dispondremos siempre de verduras con todas sus propiedades.

 

vverduras

Consejos de manipulación

– Siempre que se pueda, intentaremos conservar la piel y hojas exteriores de frutas y verduras, ya que es la capa que más vitaminas contiene.

– La luz, el calor, el oxígeno, o mucho tiempo en remojo (vitaminas y minerales pasan al agua), disminuyen la capacidad nutritiva de los alimentos, por lo que debemos restringir su tiempo de exposición a estos elementos.

– Pelar (cuando sea necesario) y cortar en trozos grandes, justo antes de consumirlas o prepararlas.

Una vez encendidos los fogones

Hay que tener en cuenta que las vitaminas C, B1, B6 y ácido fólico son las más sensibles al calor. Es decir, sería conveniente poco tiempo en el fuego y poca agua en el proceso. Retirarlas cuando aún estén crujientes, sin esperar a que se reblandezcan demasiado, y enfriarlas lo antes posible.

 

cocina herbidaCómo cocinar las hortalizas de manera saludable

– En crudo. Es lo más natural y como mejor conservan su aporte nutricional. Si queremos desintoxicar el organismo, sería la mejor opción. No obstante, al cocinarlas, se facilita el proceso de digestión y metabolismo. Por lo que es recomendable compaginar ambos métodos. Una buena manera de introducir alimentos crudos es probarlos con humus como en un aperitivo, zanahorias con humus son deliciosas.

– Salteadas. Los alimentos se cocinan levemente, con poco calor, por lo que apenas pierden vitaminas y minerales.

– Cocción. Añadiendo una cantidad mínima de agua, controlando el tiempo y evitando el remojo previo.

– Hervidas. Hay que agregar los vegetales cuando el agua ya esté hirviendo, para reducir el tiempo de hervido. Además, con el agua sobrante se pueden preparar otros platos, como sopas o cremas.

– Al horno. Utilizar temperaturas elevadas y tiempos cortos para que la pérdida nutritiva sea mínima. Es mejor hornear las hortalizas que tengan tiempo de cocción y tamaños similares, así evitamos que unas estén completamente cocidas y otras no. Hay que untar la bandeja con un mínimo de aceite y asegurarse de que todas las hortalizas queden untadas también.

– Al vapor. La pérdida nutritiva es mínima. Tras los crudos, sin duda sería la mejor opción para cocinar los vegetales y conservar la mayoría de sus propiedades. El recipiente contiene dos partes: una con agua y otra con los alimentos.

En definitiva, disponemos de opciones muy variadas para cocinar nuestras verduras y aprovechar sus nutrientes, lo cual beneficia la salud y previene de muchas enfermedades. El hecho de no pasarnos con el aceite nos ayudará mucho a mantener un buen tipín…

 

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