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Chequeos de salud: por qué son tan importantes después de los 50

Los chequeos de salud a partir de los 50 son esenciales, ya que cambia la vida por completo.  Pues sí, ya no eres la misma persona que hasta hace unos años trasnochaba o podía beber entre semana sin sufrir las consecuencias. Ya te habías dado cuenta, ¿verdad?

Por ello, exactamente, en la segunda mitad de la vida, cambia por completo el orden de tus prioridades y tu salud debe pasar de la base de la pirámide a los primeros puestos. Pero, ¿cómo prevenir enfermedades o llegar a diagnosticarlas a tiempo? La respuesta es simple: consultando a tu clínico de confianza y sometiéndote a los chequeos de salud que él considere necesarios para ti.

En efecto, a tu edad, los chequeos médicos periódicos contribuyen a prevenir enfermedades o trastornos orgánicos de todo calibre. En muchos casos también resultan útiles para diagnosticar precozmente una patología seria, poder anticiparse a su desarrollo y, de no ser posible, al menos iniciar un tratamiento y lograr un mejor pronóstico.

Chequeos de salud ¿Qué hacer y para qué?

​A continuación, te mostramos un breve listado de algunas prácticas médicas de rutina o estudios específicos que hacen posible la prevención y/o el diagnóstico precoz de patologías como el cáncer, la diabetes o la enfermedad coronaria.

Exploración física general.

Control de la presión arterial y el pulso, por ejemplo. También incluye el control del peso (para evaluar si estás por arriba o por debajo del aconsejable para tu edad y talla) y el índice de masa corporal (IMC), posible indicador de colesterol alto, azúcar en sangre alta o hipertensión. Con todo tu historial médico completo, el doctor decidirá qué otras pruebas diagnósticas solicitarte.

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Electrocardiograma.

Gráfico en el que se registran los movimientos de tu corazón y su actividad eléctrica, así como sus disfunciones.

 Espirometría.

Permite medir la capacidad funcional de tus pulmones.

Análisis de laboratorio.

Un buen clínico acostumbra solicitar un hemograma y bioquímica completa donde se incluyen los marcadores tumorales. Con los resultados de los mismos se pueden diagnosticar enfermedades de la sangre, de cualquier órgano (riñón , hígado…) y cáncer.

Revisión oftalmológica:

Incluye test de agudeza visual, medición del campo visual, control de la presión ocular y la evaluación de un posible daño en el nervio óptico. Posibilita la detección temprana de patologías o anomalías visuales, como el daltonismo o el microestrabismo. Se recomienda una revisión oftalmológica periódica (jamás deben pasar cinco años entre una y otra), ya que a partir de los 50 aumenta el riesgo de sufrir enfermedades oculares. La más seria (segunda causa de ceguera en el mundo) es el glaucoma.

Control otorrinolaringológico.

Se solicita cuando se padece de molestias en garganta, nariz u oído. ¿Cuáles, por ejemplo? Dificultad para tragar, bultos en la garganta o ganglios que se han inflamado; ronquidos molestos, pérdida parcial o total del olfato, sangrado de nariz; otitis, vértigo o falta de equilibrio, zumbidos incesantes o pérdidas auditivas.

Examen óseo.

Se trata de una radiografía llamada “exploración DXA”. La misma mide la densidad ósea. Es muy importante, ya que a una menor densidad (que puede ser osteopenia o más severo en el caso de la osteoporosis), mayor será el riesgo de padecer fracturas.

Chequeo urológico o ginecológico

Según el género del paciente. Mediante este chequeo es posible detectar un cáncer de próstata en el varón o uno de útero, en la mujer. En estas últimas, la mamografía también forma parte de los estudios de rutina.

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Consulta con neurología.

¿Tu memoria ya no es la misma? ¿Tu rendimiento mental no es el habitual? ¿Presentas dificultades para leer o expresarte? Si respondes afirmativamente a alguna de estas preguntas, debes consultar a un neurólogo.

Cita dermatológica.

El daño solar es acumulativo:. Por ello, una revisión de los lunares (modificaciones en su textura, grosor o color), manchas de la piel o la consulta sobre resequedades o picores indeseados, resulta indispensable.

Debes saber que los chequeos de salud, en caso de poseer antecedentes propios o conocimiento acerca de enfermedades de tipo hereditario que hayan afectado a tu familia, incluyen otro tipo de estudios, tales como las colonoscopías o pruebas cardiológicas específicas. A nada hay que temer: siempre es tanto mejor saber qué ignorar, en cuestiones de salud como en casi todos los órdenes de la vida.

Y hay algo más; recuerda: más vale perder tiempo en la prevención que en los tratamientos. Tu salud merece el esfuerzo y los chequeos de salud después de los 50 años pueden salvarte la vida. Necesitas un cuerpo vital por muchos años. No lo olvides.

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