La infidelidad según Carmen, 58 años y Babú

Soy Carmen tengo 58 años, soy Babú y me gustaría hablaros sobre la infidelidad.

¿Realmente qué es ser infiel? Ser infiel es romper la confianza de otra persona.

¿Entonces, infidelidad es cualquier tipo de engaño? Realmente sí.

Cuando miento a un amigo, cuando me excuso con la falta de tiempo para atender a mis padres, cuando alguien nos  cuenta un secreto y a sus espaldas lo pregonamos, cuando decimos mentiras sobre las personas, sean pequeñas o grandes, estamos siendo infieles.

Pero este engaño en nuestra mente no forma parte de la infidelidad.

Cuando hablamos de infidelidad, sólo pensamos en la rotura de confianza en una pareja

¿Cómo puede ser la infidelidad?  Puede ser emocional o física.

Actualmente la infidelidad emocional es fácil  que se produzca. El acceso a las redes sociales de forma colectiva ha propiciado este fenómeno.

¿Cuál es la diferencia entre la infidelidad emocional o la física? ¿Cuántos piensan que la emocional es una infidelidad?

En las conversaciones que mantengo con mi círculo de amistades, nadie la considera infidelidad y, es más, aparentemente la consideran inofensiva. Nada más lejos de la realidad, a veces puede ser de tal nivel la conexión entre dos personas a través de una red, que puede llegar a desestabilizar el matrimonio e incluso llegar al divorcio.

He vivido como terceras personas mantenían conversaciones en red, conversaciones aparentemente inocentes, según me explicaban. Eran divertidas, quizás porque todos somos divertidos y amables a ratos. Formaban parte de grupos que empezaron a organizar quedadas, quedaban los fines de semana para cenar y venían desde diferentes puntos de España. Al principio cenaban, tomaban copas y después cada uno volvía a su hogar . Poco a poco, el grupo se desintegró en subgrupos y aparecía un concepto de amistad más fuerte entre unos y otros. Finalmente surgían las parejas

Como vemos es fácil que una infidelidad emocional lleve a una infidelidad física.

En este caso no pudo evitarse la separación de mis amigos. La decisión la tomó ella porque se enamoró realmente de otra persona, que por cierto también estaba casada. La hija que tenían en común decidió vivir con su padre. La madre no presentó ninguna oposición, porque en el fondo su deseo era vivir.

Recuerdo otro caso real que también me hizo comprender por qué se producen estas situaciones.

Los conocía desde que tenía 19 años, trabajaban en la misma empresa. Ambos se habían casado a esa edad, excesivamente jóvenes y tuvieron sus hijos también muy jóvenes.

Cuando tenían treinta y tantos años, coincidieron en el mismo departamento. El era ahora su Jefe. Muchas horas, muchos días, exceso de confianza , atracción entre las partes y al final sucede lo inevitable. Por cierto, cuando se produce una infidelidad, todos se dan cuenta, excepto los protagonistas. Y así fue en este caso durante un tiempo.

No sé  como se desarrolló todo. Lo cierto es que el marido se enteró . Quizá notó algo extraño, quizás no hablaban o simplemente las cosas no funcionaban.

Supongo que hablarían entre ellos o bien no hubo explicaciones , pero lo cierto es que se separaron y también en este caso los hijos se fueron con el padre.

A simple vista puede parecer fácil, sin embargo pienso que romper las cadenas tiene que ser muy difícil y el coste incluso demasiado elevado. Lo cierto es que cuando no hay solución, es más conveniente una separación que una mala relación.

En este caso  nunca observé tristeza o desanimo en el rostro de ella, aunque tengo que admitir que era una persona excesivamente introvertida . La humildad , la simpatía y la empatía no eran sus principales virtudes.

Él, al ver que ella se separaba, sintió que peligraba su status-quo y puso tierra de por medio. ¿Cómo iba a trastocarse su matrimonio y su vida?. Solicitó el traslado a otra ciudad y ella se enteró de su marcha al regresar de unas vacaciones.

Ahora los compañeros, donde antes hablaban de odio, ahora hablaban de  lástima. ¡Pobrecita la habían engañado!.  ¡No! Habían sido infieles los dos, los dos habían traicionado la confianza de sus parejas. Qué difícil es juzgar todo por el mismo rasero.

La mujer de él supongo que se enteraría, porque no era por su parte la primera vez; le acompañaba una fama de Don Juan increíble o bien se enamoraban de su poder: pero como estaba acostumbrada y, quizá enamorada,  le perdonó una vez más.

Personalmente a mi me parece complicado perdonar una infidelidad .  Porque para personar hay que olvidar y eso si que lo veo difícil .

Es cierto que existe más benevolencia dependiendo de a quién estemos juzgando , sin embargo  el engaño no tiene niveles, es independiente de la educación, la religión o el sexo.

También, todos los que ahora se preocupaban y antes criticaban, con su hipocresía eran también infieles a la razón y a sentido común.  Con seguridad, si se les preguntase no lo verían así , pero eran tan infieles como ellos.  Por delante manifestaban una opinión y por detrás otra. ¿Cómo le llamamos a esto? Traición, engaño o quizá infidelidad.

Cuando en una pareja se produce una infidelidad, ambos son igual de responsables, porque somos  capaces de ver cuando la monotonía forma parte de nuestra vida y tendríamos  que intentar buscar soluciones. Si no somos capaces de conseguirlo, es preferible que la pareja se de un respiro, con una separación temporal, que emprender una doble vida, llena de engaños y difícil de soportar.

A veces por temas económicos o de estabilidad social, estas actitudes se mantienen.

Las encuestas que hablan sobre este tema, dicen que es mayor el número de mujeres infieles que de hombres. Desconozco como se hacen las encuestas y cual es el nivel de sinceridad de los encuestados, pero de lo que si estoy segura es que no es amor realmente lo que provoca la infidelidad.

Puede ser que las personas no se sientan valoradas o a veces agobiadas por las responsabilidades que recaen únicamente en un miembro de la pareja. ¿Es tan difícil decir te quiero o te necesito, o simplemente gracias a ti ……?  A veces no lo decimos porque pensamos que ya lo sabe, pero no es así , aunque lo sepa necesita escucharlo.

En estas situaciones cualquier frase pronunciada por un tercero puede provocar que nos sintamos  nuevamente vivos.

Por experiencia creo que  estas relaciones terminarán de mala manera y preguntando a  los implicados porque lo hicieron, no tienen respuesta, incluso a veces se arrepienten, pero tarde, provocando un daño irreparable en la pareja.

¿Podemos aconsejar? Difícil es aconsejar , porque nadie escucha consejos.

Eso si, no debemos jamás juzgar, desconocemos los motivos que han llevado a las personas a actuar de esta manera, pero si alguna vez juzgamos , utilicemos la misma vara de medir, el mismo rasero en todos los casos.

Para terminar os dejó una frase que me impresionó y a la vez me hizo reflexionar “Quien me juzgue, que camine con mis zapatos”

¿Qué opináis de este tema?

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