Carta a Tamara Falcó

Con este titular me encuentro en la sala  de espera del dentista: “Tamara Falcó, se pone a dieta”, el secreto de su nueva figura: ”He estado nueve días de ayuno y deporte”.

Pensando que no había leído bien saqué las gafas del bolso y pude comprobar al ponérmelas que era cierto lo que ponía en aquellas páginas de la revista Hola.

No sé como mostrar mi indignación. Puedo ser grosera, comedida, irónica, correcta o maleduca al expresar lo que siento. Así que allí van mis reflexiones porque estar callada es lo último que me sale.

Tamara Falcó,

no creo que hayas estado nueve días en ayunas y haciendo deporte. Vamos, que no hay quien haga diez sentadillas sin haber ingerido alimento antes y después. Y si es así no dejo de pensar en las agujetas que podías tener al día siguiente por la falta de azúcar y potasio.

Tú, que en los últimos años vives con intensidad la religión cristiana y tal vez motivada por testimonios como Santa Teresa de Jesús que pasaba épocas de ayuno como forma de penitencia, te hayas venido arriba y te haya servido como revulsivo para quitarte esos kilos de más que según tu criterio te sobraban.

¡Has tenido que levitar mucho cuando el hambre te atacaba como la hacía la Santa!

Pero, ¿quién te ha aconsejado semejante hazaña? ¿Quién te ha dicho que para estar en tu “peso ideal”, concepto por cierto que detesto, haya que pasar por este calvario?

Dime, que todo esto no es totalmente verdad y que te has visto obligada a vender un titular para seguir viviendo e incluso comiendo. Me quedaría mas tranquila ante semejantes declaraciones tan mal sonantes y carentes de juicio.

Para colmo la revista que publica esta entrevista se atreve a decir que estás más guapa con tu nueva figura. ¡Venga ya!

Y por cierto, cómo tienes el humor? Porque a mi cuando tengo hambre se pone un mal genio que ni te cuento. Y que la falta de glucosa provoca en mi los peores pensamientos.

Tamara, que no te hagan comulgar con ruedas de molino,

Privarte de las cinco ingestas diarias que recomienda cualquier médico con sentido común, dicho sea de paso, junto con una práctica de deporte a tu medida y gusto es uno de los regalos mas grandes que puedes darle a tu cuerpo.

¡Pobrecito! Vaya stress que ha sufrido y que mal lo has tratado. Tiene que estar de un cabreo contigo impresionante y seguro que a ratos pensará que no es digno de ti y que con un pequeño bocadillo de jamón bastará para sanarte.

Con lo que él te quiere que ha diseñado con ayuda de la naturaleza la mejor maquinaria para que tu estés viva y disfrutes de todo lo que te rodea!

¡Ay, qué pena, qué lástima!

Bueno, ya te he dicho lo que pensaba. Ahora haz lo que quieras o lo que puedas sin olvidar que eres una persona con proyección pública y que tus testimonios no caen en saco roto.

Sin más que añadir.

Un saludo.

Una lectora de tu revista de cabecera.

Post data: Te recomiendo este libro cuando hayas vuelto a tu dieta saludable.

“Pensamientos y alimentos” de Louise L. Hay, en el que se habla de la importancia y la influencia que ejercen los alimentos en nuestra cuerpo, en nuestro cerebro y, en nuestra vida, la forma en la que comemos.

Porque el tema de la alimentación no se debe utilizar en vano.

Escrito por Àsun Moreno Fidalgo

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