Escapada a Varsovia: una ciudad para perderse

Enclavada en el corazón de Europa y arrasada tras la Segunda Guerra Mundial, Varsovia es una ciudad que nació hace relativamente poco. Su casco antiguo, sus parques cubiertos de nieve,sus teatros… La capital polaca respira historia en cada rincón. A pesar de ser todavía una gran desconocida para el turismo, desde Babú Magazine queremos ayudaros a descubrir un poquito más esta mágica villa.

Puede que para visitar la ciudad y empaparte de su esencia necesites una semana, pero cómo vivimos a un ritmo frenético y no disponemos de todos los días libres que nos gustarían, hemos hecho una selección de los lugares imprescindibles que hay que visitar en un fin de semana largo.

Su historia es triste, pero quedar destrozada en la Segunda Guerra Mundial no le ha impedido resurgir. Si existe algo positivo de este desastre es la esencia ecléctica que ha quedado en ciudad y que recuerda mucho al skyline de Berlín.

Su casco histórico, la Plaza del Mercado, los palacios barrocos y, a la vuelta de la esquina, los edificios funcionales del realismo socialista y el barrio financiero repleto de rascacielos y construcciones futuristas.

 

Palacio de la Cultura y Sciencia
Palacio de la Cultura y Ciencia

El ejemplo más ilustrativo de esta ensalada mezclum que es Varsovia se encuentra en la zona del Palacio de la Cultura y la Ciencia. Es el edificio más alto del país, tiene 231 metros de altura y fue un regalo que Stalin hizo al pueblo polaco en 1955. Es odiado por muchos pues dicen que representa la opresión de Rusia sobre Polonia.

A día de hoy es un centro de exposiciones y oficinas que cuenta con un mirador panorámico en la última planta desde donde se ve toda la ciudad. Su aspecto es el vivo ejemplo del realismo socialista y contrasta completamente con la ciudad financiera y los centros comerciales que le rodean.

La ciudad vieja es la parte más bonita y romántica , además tiene una historia detrás que demuestra el amor de los ciudadanos por su tierra. Los polacos no quisieron que la guerra hiciera mella de por vida en su capital y se pusieron manos a la obra para reconstruir esta parte de la ciudad tal y como estaba antes del estallido de las bombas.

La reconstrucción ha sido tan prodigiosa que, esta zona, ha quedado como nueva, mejor dicho, como vieja. Tanto es así que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980. A pesar de lo gris que se vuelve su cielo en invierno, por las calles de Old Town se respira vida y alegría, sus fachadas de colores y sus casitas bajas hacen de esta parte de Varsovia la más emblemática de la ciudad. Aquí empieza la Ruta Real, utilizada por los reyes para ir desde el castillo a sus palacios de verano.

Además de su relevancia histórica, alberga algunos de los edificios más importantes como el Palacio Presidencial, la Universidad, la iglesias de Santa Ana o el Palacio Potocki.

Plaza del Castillo en Old Town, Varsovia
Plaza del Castillo en Old Town, Varsovia

En Varsovia, además de la nieve, lo que no faltan son parques y palacios. No se puede abandonar la capital polaca sin haber disfrutado del lago del Parque Łazienki ni de los jardines del Palacio de Wilanów. Ubicado al sur de la Ruta Real, el Parque Łazienki es uno de los pulmones de la ciudad.

Es ideal para contemplar su belleza imperial ya que entre sus numerosos edificios se puede visitar el Palacio de la Isla, rodeado por un bello lago, y el enorme monumento a Frédéric Chopin, ilustre varsoviano.

 

Palacio de la Isla en el Parque Łazienki
Palacio de la Isla en el Parque Łazienki

Para continuar la Ruta Real hay que visitar el Palacio de Wilanów, la residencia favorita del monarca Jan III. Es uno de los monumentos más valiosos del barroco polaco, representa un particular estilo arquitectónico, que conjuga elementos de la mansión polaca tradicional con los de una villa de la campiña italiana y los de un palacio francés.

Además está bordeado por un inmenso jardín adorado por numerosas esculturas y fuentes. Visitar estos dos parques es una delicia para la vista tanto en verano donde las flores son el máximo exponente de color como en invierno, cuando un manto blanco tiñe estos dos pulmones de Varsovia.

Palacio Wilanów, Varsovia
Palacio Wilanów, Varsovia

Caminar por sus calles es un auténtico placer, incluso cuando el termómetro marca grados bajo cero y la nieve está apilada en montoncitos sobre las aceras. Recorrer la ciudad resulta fácil, se puede llegar andando a los principales enclaves turísticos y, además, tiene un transporte público muy eficiente.

Pasear la mirada desde el tranvía es uno de los mejores planes para recorrer la ciudad y resguardarse del frío, aunque también se puede combatir a este enemigo del termómetro en sus acogedores cafés.

Después de cuatro días de peregrinaje por las calles varsovianas y su gastronomía, en Babú Magazine nos vemos capacitados para recomendarte un lugar donde disfrutar de un buen vino para acompañar un pierogi polaco– una especie de empanadilla rellena de queso, carne y verduras. Nuestro local preferido de Varsovia es Charlotte Bistro, un pequeño y acogedor local de la plaza Zbawiciela donde hacer del brunch del domingo el plan perfecto.

 

Interior del Charlotte Bistro en Varsovia
Interior del Charlotte Bistro en Varsovia

Preparar un viaje a Varsovia es más económico y accesible de lo que parece. La capital polaca no es una ciudad excesivamente cara si la comparamos con el resto de capitales europeas. También hay que tener en cuenta que su moneda, el zloty, tiene un valor inferior al euro, lo que nos lo pone aún más fácil. Desde Madrid Ryanair ofrece vuelos directos cada día, los billetes de ida y vuelta suelen rondar los 60 euros y la conexión entre el aeropuerto de Varsovia Modlin y el centro de la ciudad es inmejorable. Cada quince minutos sale un autobús que te llevará a Varsovia en 45 minutos, el trayecto de ida y vuelta no te costará más de 30 zlotys (unos 7 euros).

En cuanto a hoteles, nos hemos alojados en el MDM Hotel, situado en la Plaza de la Constitución, una de las más céntricas de la ciudad. Este hotel está a escasos 10 minutos caminando del Palacio de la Cultura y la Ciencia y a unos 20 minutos, también a pie, del emblemático Old Town. Cuenta con spa y gimnasio, su precio es lo que más nos gusta: por 40 euros la noche podréis disfrutar de una habitación doble digna de un hotel cuatro estrellas.

Varsovia tiene mucho que ver, y todo es excepcional. Una ciudad en la que han nacido Marie Curie, Nicolás Copérnico o Frédéric Chopin no puede ser normal. ¡Busca fecha porque la capital de Polonia te está esperando!

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