El viajar solo ha pasado de ser una tendencia a convertirse en una experiencia que cada vez más personas eligen, ¿y qué mejor que hacerlo en dos paraísos insulares donde desconectar por completo? Malta y Lanzarote son dos islas llenas de encanto, cultura y paisajes únicos que se posicionan como destinos ideales para quienes desean desconectar, reconectar con uno mismo y explorarlas a un ritmo pausado.
Para completar esta experiencia hemos elegido hablar de Barceló Fortina Malta y Barceló Playa Blanca. Son dos hoteles refugios para los viajeros solitarios, donde encontrar el equilibrio perfecto entre aventura, relajación y confort.
Dos islas para un solo «travel»
Malta: historia, cultura y un toque mediterráneo
Malta es un destino que invita a explorar cada rincón con calma. Este pequeño archipiélago en el corazón del Mediterráneo combina siglos de historia, cultura y paisajes de ensueño que van desde paseos culturales hasta momentos de relax junto al mar. Comenzando por el antiguo enclave fortificado de Medina, siguiendo por la pequeña isla de Comino – famosa por la Laguna Azul – perfecta para un día de sol y playa, y culminando por Gozo, el paraíso para los amantes de los paisajes naturales como la Ventana Azul y las salinas de Qbajjar.

El Barceló Fortina Malta, cuenta con una ubicación privilegiada frente al mar, y su cercanía a las principales atracciones de la isla lo convierten en el alojamiento perfecto para quienes buscan comodidad y accesibilidad. Además, su amplia oferta de servicios, entre la que destaca su spa y centro de bienestar de 510 metros cuadrados, permite combinar la aventura del día con la relajación al final de cada jornada.
Lanzarote: naturaleza volcánica y serenidad atlántica
Lanzarote cautiva con su paisaje volcánico, sus playas de arena dorada y su conexión con la naturaleza. Ya sea caminando por el Parque Nacional de Timanfaya, disfrutando del arte de César Manrique o contemplando los cielos estrellados que hace posible la isla, Lanzarote ofrece un entorno perfecto para conectar con lo que rodea a la isla de los Cien Volcanes.

Barceló Playa Blanca se caracteriza por la conservación e integración paisajística. Su diseño se ha inspirado en las formas, colores y texturas características de Lanzarote. De hecho, la naturaleza volcánica de la isla y su flora autóctona se pueden ver reflejados en el proyecto paisajístico del hotel. Pues los jardines, cultura popular lanzaroteña de César Manrique, se convierten en pequeños oasis que sirven al huésped para relajarse en un entorno que entra en diálogo con la propia naturaleza.
¡A descansar!