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Nunca es tarde para echarle huevos, y menos después de los 50

¡No penséis mal Babús! No estoy hablando de ser más valiente o lanzado o hacer caso a la popularizada expresión castellana, estoy hablando de comer más huevos, uno de los alimentos más utilizados en muchos platos, pero nutricionalmente infravalorado.

Vamos a hablar de las distintas partes del huevo e intentar aclarar el consumo adecuado de huevos y si suben o no el colesterol que es lo más temido. No olvidéis que los que habéis disminuido el consumo de carne o hacéis cuaresma antes de Semana Santa, podéis incluir huevos como sustituto de la carne.

¿Qué va antes el huevo o la gallina?

La pregunta del millón. A eso no puedo responderos, lo que sí puedo deciros son las distintas partes que forman un huevo. De fuera hacia dentro distinguimos la cáscara, la clara y la yema de huevo.

No solo huevos de gallina podemos tomar, también son comestibles los huevos de avestruz, que son muy grandes y los huevos de codorniz que son más pequeños y a día de hoy altamente utilizados en cocina no solo por sus propiedades sino también por su estética minimalista que queda muy bien adornando cualquier plato.

La composición y propiedades de los huevos es más o menos la misma, lo que varía es el tamaño. Es decir encontraremos en proporción el mismo número de nutrientes en huevos pequeños y grandes e incluso aunque sean de distintos animales.

Partes del huevo

La yema, empezamos por lo más rico y lo más denostado nutricionalmente. ¿Qué contiene la yema de huevo? Pues es rica en proteínas y especialmente rica en grasas. Además es rica en vitaminas, destaca la D que fija el calcio en los huesos y que también se produce con la exposición solar. En invierno y ausencia de luz solar ¿Qué mejor manera de sintetizar Vitamina D que comiendo la yema de huevo?

¿Qué pasa con lo de que es especialmente rica en grasas? Recordar que distinguimos dos tipos de grasas, las saturadas e insaturadas. Si recordáis cuando hablamos de la carne, uno de los problemas que tenía era la presencia de grasas saturadas, que en grandes cantidades son dañinas para el cuerpo humano. La proporción de grasas insaturadas y saturadas en la yema de huevo es de 70% y 30% respectivamente.

No está mal. Pero si hacéis cálculos, y teniendo en cuenta que la yema de huevo pesa unos 20 gramos aproximadamente, ese 30% son unos 6 gramos de grasas saturadas. Por lo tanto es un valor más que aceptable y no pasaría nada por consumir una yema de huevo a diario.

La clara: la estrella de las partes del huevo, la clara de huevo es muy rica en proteínas, de alto valor biológico, muy ricas en aminoácidos esenciales, los cuáles ayudarán a reparar los tejidos de vuestro cuerpo. No solo ayudan a crear músculo si no a reparar el tejido epitelial (piel), tendinoso y ligamentoso.

Las claras de huevo no contienen grasas, por lo tanto podemos consumir más de una al día. Incluso hacer tortillas de varias claras para que tengan más consistencia y no paséis hambre a la hora de hacer algún tipo de control nutricional. Esta semana no olvidéis pasar por la sección de nutrición y aprenderéis a hacer una receta con claras muy saludable.

También os contarán dónde y cómo podemos comprar claras sin tirar las yemas. Espero que a ningún listo se le haya pasado por la cabeza separar las claras de las yemas, guardar estas últimas y preparar un postre con yemas y rico en azúcar. Hoy en día se venden claras sueltas y no hay ninguna necesidad de tirar nada.

Cáscara de Huevo. Foto:gtres
Foto: gtres

La cáscara, ¿Se come la cáscara del huevo? Sí. La cáscara es muy rica en minerales, especialmente calcio. Toda una vida tomando leche rica en calcio sin vitamina D para intentar fortalecer los huesos y el huevo os lo pone más fácil.

¿Cómo puedo comer la cáscara del huevo? Independientemente de si cocéis los huevos o no, la cáscara de los huevos es muy dura y os podéis atragantar si la coméis directamente  peor todavía dañar las paredes del estómago o el intestino.

Se recomienda triturar la cáscara hasta conseguir un polvo muy fino y este polvo se puede añadir a cualquier plato, quedaría una especie de harina y al estar machacada no habría problema para vuestro sistema digestivo.

También se puede mezclar con zumo de limón. Se echan las cáscaras sin triturar y se deja reposar en el zumo de limón que por su contenido ácido acabará disolviendo las cáscaras y serán útiles para el consumo humano.

En resumidas cuentas podéis comer hasta un huevo diario, sea cocido o frito, con poco aceite. Si os sabe a poco lo que podéis es echar unas cuantas claras, en eso no hay problema y lo que nunca debéis olvidar es la cáscara del huevo que no hay que tirarla si no aprovecharla.

Así que Babús ya sabéis lo que toca, echarle huevos a vuestros platos y estaréis un poquito más sanos. No dudéis en escribirme si tenéis alguna pregunta o sugestión. Hasta la próxima semana.

Carlos García Martín Entrenador personal Fisioterapeuta Osteopata
Carlos García fisiosesto.com
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