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El optimismo se muscula

El optimismo se muscula

Dice el psiquiatra Luis Rojas Marcos: ”Para ser feliz hay que querer serlo. La felicidad como el deporte hay que trabajársela”.

“Los optimistas acaban siendo personas  que gozan de mejor humor, son más perseverantes y generalmente más exitosos que los no optimistas”.

Con todas estas premisas, ¿Por qué no somos más felices?¿Por qué no somos más conscientes de que tenemos muchas razones para serlo?

Oigo a mucha gente a mi alrededor que  ronda la jubilación decir que cuando disponga de más tiempo libre hará todo aquello con lo que había soñado.

Viajar, aprender inglés, pasar mas tiempo con sus nietos, con su marido. Hacer manualidades, aprender a bailar….. y un gran número de actividades que denotan y trasmiten ganas de hacer, de crear.

Y yo me hago una pregunta: ¿Por qué dejan para DESPUES aquello que intuyen les puede hacer felices AHORA? No lo entiendo.

Pensamos en todas esas temas porque estamos seguros que nos aportan dicha, placer y contrariamente posponemos  estas actividades para tiempos de asueto.

¿QUÉ TONTOS SOMOS? Pensar en el mañana como la única posibilidad de realizarlos me temo que nos puede generar mucha angustia y mucha insatisfacción.

El camino hasta ese punto puede llegar a ser larguísimo y muy pesado. Monótono y aburrido. Desmotivador y muy triste.

Desde hace algún tiempo me obligué a ser aún más feliz. Me lo puse como objetivo y cada mañana me levanto con la idea de fortalecer esa parte del cerebro donde se sitúa esa actitud.

Para tonificar mi abdomen practicaría sesiones maratonianas de abdominales. Pues con esta parte de mi cabeza lo que hago es practicar durante mi jornada semanal momentos que me den felicidad.

Y es aquí donde algunos de los objetivos que dejamos para cuando llegue la jubilación empiezan a tomar peso practicándolos YA.

Sentirnos felices y ser positivos nos hace ver el camino más limpio de nubes, más claro. No es que el optimista sea un ignorante, para nada.

Cuando se practica la actitud de ver las adversidades como oportunidades que nos ofrece el destino y no como un castigo empezamos a pensar que las cosas son por algo y pasan a ser  lecciones de vida. Aunque para llegar a esa conclusión cada uno debe pasar su duelo.

Salir del bucle de la pena, del porque a mí y practicar la gimnasia de ver la vida de color de rosa no es de tontorrones, ¡qué va!

Es una necesidad de aprovechar la ocasión de vivir con alegría en vez de con pena.

Uno mismo siente la vida de otra manera y todo lo que te rodea pasa a ser visto con otras gafas.

Y vosotros ¿Practicáis la gimnasia del optimismo?

Escrito por Asún Moreno Fidalgo

Asun Moreno Fidalgo

1 Comentario
  1. Estoy de acuerdo contigo Asún, si nos lo proponemos todos podemos cambiar nuestra actitud a ante la vida sean cuales sean las circunstancias que nos toquen vivir.
    Sólo vivimos en el presente, no hay más, desgraciadamente estamos demasiado enfocados en el pasado y en el futuro olvidándonos de vivir; porque vivir se trata de eso, hacer. Especialmente lo que amamos y nos gusta.

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