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Andropausia después de los 50, todo lo que querías saber

La andropausia es una etapa de la vida del hombre que afecta, directamente, a su salud. En muchas ocasiones, sus síntomas son obviados y se actúa demasiado tarde para paliar los efectos de esta dolencia. A continuación, comentaremos la andropausia y sintomas más reconocibles y el tratamiento más adecuado para poder sobreponerse a este periodo.

¿Qué es la andropausia?

Desde los treinta años, va bajando, progresivamente, el nivel de testosterona. A los cincuenta años, baja al 50 %; y, posteriormente, un 10 % más por cada década vivida. Factores como el estrés, el cansancio, el consumo de alcohol o tabaco y la vida sedentaria influyen directamente en esta circunstancia.

andropausia

Menos de uno de cada tres hombres afectados por la andropausia

De hecho, hay muchas diferencias con la menopausia en las mujeres. En primer lugar, durante la menopausia cesa la secreción de hormonas masculinas. En los hombres, sólo hay una disminución. Otra diferencia es que mientras la menopausia afecta a todas las mujeres, la andropausia, en cambio, sólo afecta a entre el 25 y el 30% de los hombres a lo largo de su vida.

Además, mientras que estas mujeres tienen la menopausia a los 51 años de media, la andropausia es más probable que se produzca en hombres de 60 años. Incluso si es posible, a los 80 años, no haberse enterado nunca. Por último, algunas manifestaciones de la deficiencia de andrógenos relacionada con la edad podrían ser diferentes de las específicas de la menopausia. Por ejemplo, estos hombres pueden ser menos propensos a los cambios de humor.

Andropausia y sintomas

​Entre los síntomas más reconocibles, destacamos los siguientes:

– Cambios de estado de ánimo bruscos y nerviosismo.

– Cansancio y fatiga muscular, ya que resulta más difícil llevar a cabo la rutina diaria.

– Descenso del deseo sexual. No se piensa tanto en tener relaciones íntimas como antes.

– La erección cambia el ángulo y no siempre es fácil lograrla.

– Depresión, falta de ganas para hacer cualquier actividad y tristeza.

– Eyaculaciones menos abundantes.

– Síntomas relacionados con problemas en el sistema circulatorio. Podrían aparecer varices y sensación de piernas cansadas.

– Se suda de manera más intensa y sin que haya un motivo aparente.

– Aparición de cefalea y malestar general.

Estos síntomas se asocian, generalmente, a la edad y no a la problemática analizada. Lo peor del caso es que también pueden anunciar dolencias en diversos órganos del cuerpo o enfermedades que, en un estado incipiente, podrían curarse con facilidad.

El tratamiento

​Tras el paso por la consulta de un profesional y correspondiente diagnóstico, se puede comenzar el tratamiento pertinente. Un gel con testosterona de uso tópico o la inyección de esta hormona ofrecen grandes resultados.

Hay que volver a recordar que la ingestión de esta sustancia, sin control médico, puede provocar efectos adversos en el organismo, como la hiperplasia de próstata o un aumento de glóbulos rojos, que podría provocar enfermedades de mayor gravedad.

Igualmente, los síntomas arriba descritos son compartidos con otras enfermedades, por lo que es el urólogo quien tiene que confirmar que hay un déficit de testosterona y lo que sucede al paciente no es la consecuencia de otro tipo de dolencias.

Entonces, ¿cómo puede estar seguro de si tiene esta deficiencia o no? Consultando a un médico y realizando una prueba para medir su testosterona biodisponible, es decir, utilizable en el organismo. En efecto, a medida que nos acercamos a los cuarenta años, la producción de testosterona disminuye de forma natural y regular en el organismo.

Por otro lado, aumenta la producción de la proteína transportadora de esteroides sexuales (SSCP). Esta sustancia imposibilita la utilización de parte de la testosterona existente. Los laboratorios dan un rango, que varía según la edad. Incluso si obtiene resultados por debajo de este rango, sigue estando dentro de la norma, y el tratamiento es innecesario. Sólo recetamos si vemos un déficit real.

En función de los resultados, se puede prescribir un tratamiento de sustitución de la testosterona. Puede presentarse en forma de comprimidos, geles, parches o inyecciones. Está especialmente contraindicado en casos de dificultades vasculares o de cáncer de próstata.

El tratamiento que aumenta la libido

¿Cómo funciona esta terapia de sustitución de testosterona? En primer lugar, se intenta reiniciar el sistema hormonal. Si a un hombre se le prescribe testosterona todo el tiempo, dejará de producirla. Se procede a un tratamiento de tres meses, alternando entre la interrupción y el reinicio.

En otros casos, se prescribe una hormona que desencadena una mayor secreción de testosterona, , que Estel tratamiento ayuda a potenciar la libido, mejorar la fuerza muscular, reducir la grasa corporal y combatir los trastornos del sueño.

La guinda del pastel es que también ayuda a prevenir las escaras en los ancianos. Como la caída de la testosterona es tan natural como irreversible, este tratamiento, que se acompaña de un seguimiento regular, debe seguirse la mayoría de las veces de por vida.

Otras soluciones al problema de la andropausia

De no querer someterse a este tipo de tratamientos, hay otras soluciones que han demostrado su efectividad. El entrenamiento físico recurrente ayuda a generar testosterona de forma natural. Descansar lo máximo posible es otra opción a tener en cuenta si se quiere «obligar» al cuerpo a que vaya recuperando los niveles adecuados para la edad de cada paciente.

Mantener tres relaciones sexuales a la semana ayuda a subir el nivel de la hormona en un 70 %. Por consiguiente, el sexo, aunque la libido haya bajado, es uno de los mejores tratamientos para que el organismo recupere la producción de testosterona. La prevención es, posiblemente, la mejor medida posible. Esperar a cumplir cincuenta años para actuar podría ser una decisión poco adecuada.

A partir de los cuarenta años, te aconsejamos hacer ejercicio, cuidar la dieta, tener relaciones sexuales y no caer en el error de tomar suplementos sin consejo médico.

hombre hablando con su medico sobre andropausia

¿Por qué nadie habla del tema de la andropausia?

En cualquier anuncio publicitario se pronuncia la palabra menopausia y nadie se sorprende. Nuestra protagonista, por su parte, es una palabra casi desconocida, a pesar de ser padecida por un alto porcentaje de los hombres.

La cultura tradicional parece haber conectado ser hombre con tener una erección. Los problemas para tenerla son un trauma que lleva al silencio en lugar de al urólogo.

No hemos de olvidar que la testosterona no solo está relacionada con la vida sexual. Una larga serie de funciones del organismo está regulada por esta hormona. También afecta al correcto desarrollo y crecimiento de huesos, músculos, piel e incluso cerebro. Incide, directamente, en los niveles de colesterol y afecta a la hemoglobina.

Por todos estos motivos, parece obvio que achacar los síntomas a la edad o una posible depresión no es demasiado inteligente. La medicina ofrece una solución para este periodo que podrá devolver al paciente su vitalidad.

En caso contrario, un análisis puede significar ir un paso por delante de cualquier enfermedad, por lo que la visita al médico es obligatoria para afrontar la recta final de la vida de la mejor forma posible.

Consejos para afrontar esta etapa

– Normalidad. Este problema pasa y, durante ella, es muy adecuado no dejar de lado las actividades que te aportan más beneficios. Intenta llevarlo con total normalidad. Mejora tu dieta y haz más ejercicio físico

– Sexo. La pareja sentimental es básica para sobrellevar esta etapa. Cada relación será distinta, pero entre los dos (sobre todo, si ella también está pasando por la menopausia) será más fácil conseguir los mejores resultados.

– Tratamiento. Los tratamientos que se aplican son de efecto inmediato. Seguir las indicaciones del urólogo es fundamental.

La andropausia es, por lo tanto, una etapa más de la vida del hombre y de la que no hay que avergonzarse. Afrontarla con alegría y sin caer en la depresión servirá, con el apoyo del profesional de la medicina más oportuno, para que el paciente pueda seguir viviendo con estos síntomas y no se le dé más importancia de la que tiene.

El silencio no ayuda y, además, enmascara otras dolencias más graves. Hablar claramente con el médico de cabecera de los síntomas y someterse a un análisis de sangre son los primeros pasos para conseguir seguir viviendo con total tranquilidad durante esta etapa.

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