Volver a empezar después de los 50

Volver a empezar después de los 50 no es sencillo, pero tampoco imposible.

Busco la definición del prefijo “RE” en el diccionario y me encuentro con estas definiciones:

_ Repetición, reconstruir.

_ “Detrás de “ o “ hacia atrás”.

_  Indica oposición, resistencia o negación: Rechazar, repugnar, reprobar.

_ Intensificación: Recargar……

De todas estas palabras me quedo con RECOMENZAR  o VOLVER A EMPEZAR.

Toda la vida reinventándonos, reviviendo, recomponiendo, recapacitando, revalorando y reponiendo todo lo que se había roto.

Construimos sueños y muchos de ellos los materializamos haciéndonos muy felices. Pero ¿qué pasa cuando el sueño se convierte en una pesadilla y nos damos cuenta de que el camino que trazamos con todas nuestras energías nos está agotando y ya no nos quedan fuerzas?

Los deseos cumplidos van alimentando el día a día y nos llena el saco de la felicidad. Pero cuando se va vaciando el camino se hace muy largo, muy pesada la mochila y el  cuerpo lo nota. Cuesta dormir, comer y el alma se desbarata perdiendo el norte.

Es el momento de aplicar el prefijo de reinventarse, de recomenzar de replantear, de recolocar nuestros objetivos, nuestra escala de valores.

No es el momento de lamentaciones, de reproches, ni de aferrarse a lo material.

Es tiempo de análisis sin escrúpulos y sin miradas hacia atrás. De sentarse para analizar, pero sin volvernos locos. Porque la locura ciega y entonces dejamos de razonar y solo sentimos.

Hay que buscar el equilibrio.

Recomenzar a los 50 no es el mejor momento, no nos engañemos, pero tampoco a los 20, 40 ni a los 60. Nunca nos va a venir bien tener que readaptar nuestra vida, cambiar de trabajo, de hogar, de cuadrilla, de hábitos en definitiva salir de la zona de  confort.

Pero el destino que nos lleva elige y nos empuja dejándonos poco margen para que opinemos. Y quizás eso es lo mejor: dejarse llevar.

Aunque con las fuerzas quizás un poco mermadas hay que intentar llenar de nuevo la mochila pero solo con lo básico.

Resignarse ante las cosas y los acontecimientos. Pensar que son por algo y para algo. Y aunque los acontecimientos diarios levantan con fuerza la arena del camino dejándonos  los ojos borrosos y nublada  la vista, tenemos que seguir hacia  delante confiados en que lo que está pasando y lo que está por llegar es lo mejor que nos puede suceder.

Escrito por Àsun Moreno Fidalgo

Asun Moreno Fidalgo

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