¡Soy una babú reinventada y feliz!

Hay quien piensa que emprender a los 50 es una locura o demasiado tarde. No lo comparto, creo que nunca es tarde para hacer lo que una quiere.

Me llamo Margarita Vilalta, soy madre, coach, formadora y conferenciante.

He pasado la mayor parte de mi vida buscando quién era realmente, sobre todo a nivel profesional hasta que me di cuenta de que la barrera imaginaria entre lo personal y lo profesional no existía. Sin saberlo desde siempre tenía la respuesta.

Estudié arquitectura, me aportó mucho, me permitió empezar a conocerme y manejar la dualidad técnica – artística, racional – emocional, que somos, pero no me hizo vibrar. Ahora sé que esta fue la razón por la que jamás me he dedicado a esta profesión.

Imagino que, como muchas mujeres de nuestra generación, tras acabar los estudios me casé y dejé en segundo plano mi carrera profesional.

A los pocos años tuve dos hijos maravillosos que han dado sentido a mi vida durante muchos años. Mi matrimonio no duró demasiado. Criar y educar en solitario no ha sido fácil, pero afortunadamente siempre he tenido claro que mi labor como madre era empoderar y dotar a mis hijos de las herramientas necesarias para que a futuro pudieran vivir plenamente su vida. Así lo he hecho.

Aquellos niños, son ahora unos adolescentes, educados, responsables, con un gran corazón y sé con seguridad que serán grandes personas.

Ser madre, ya lo sabemos, es de por vida, pero a los hijos hay que dejarlos volar, y los míos, están a puertas de emprender sus respectivos vuelos. Quedan pocos años para que se independicen, mi vida ya no gira en torno a ellos. Yo elegí supeditar mi vida profesional al bienestar de mis hijos, ahora con la sensación del deber cumplido he decidido dar repuesta a esas inquietudes que he ignorado a lo largo de los años, poniéndome en segundo lugar. Ahora es mi momento y lo estoy aprovechando al máximo.

Yo nunca he sido muy niñera, pero descubrí sin lugar a duda que una de mis misiones de vida era ser madre. En este aspecto desde el principio me he sentido plenamente realizada y feliz, pero ¿y qué más?

Mi trayectoria profesional ha sido atípica, a los 50 una se supone que debería haber llegado a la cúspide de su carrera. Yo todavía no lo he hecho, aunque sinceramente creo que ya me falta poco. No lo digo con pedantería, lo digo con el convencimiento de la persona que por fin ha encontrado su para qué, lo digo porque creo en mí y porque trabajo intensamente a diario para hacer realidad mi sueño.

Lo mío, como descubrí hace muchos años, son las personas, de hecho, me he dedicado durante más de 15 años a la formación directiva, trabajando con grandes empresas, y a veces pymes. Era formadora en habilidades directivas: comunicación, liderazgo, inteligencia emocional, trabajo en equipo, aprendizaje… pero nunca me sentí plenamente realizada. Me decía a mí misma “has estudiado arquitectura, te dedicas a la formación directiva, y ¡no eres especialista en nada!” Para la mayoría de personas esto no supondría ningún problema, y ahora lo entiendo, pero mi voz interior me gritaba cada día más fuerte ¿Quién eres? Y yo no tenía respuesta.

Necesitaba reencontrarme conmigo misma, descubrir quién era y qué quería hacer con mi vida.

Soy de las que no se arrepienten de nada de lo que he hecho. De todo se aprende. Echando la vista atrás confirmo que los años como consultora y formadora, no fueron años perdidos, fueron años de grandes experiencias que me convirtieron en “un poco renacentista” y me obligaron a manejar conceptos variopintos que a veces sorprenden a algunas personas.

Me faltaba algo…, ¿seguridad? ¿madurez? ¿poder profundizar más? ¿ver la transformación que se producía en las personas? Cuando haces formación directiva se producen grandes catarsis durante la formación, pero a veces son una especie de suflé que pasados unos días se deshinchan. Al retomar el día a día los alumnos olvidan los buenos propósitos que se habían hecho.

¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Qué quieres hacer? ¿Eres feliz? ¿Qué te falta? ¿Qué te sobra? Mi yo interno no paraba de preguntar.

Fueron unos años de crisis, personal, profesional y mundial. Por aquel entonces, yo era mi propia enemiga. Como madre era una líder y en otros aspectos aceptaba el papel de seguidora que me hacía sufrir enormemente. No acababa de tomar las riendas de mi vida. No me quería lo suficiente y no creía suficientemente en mí. No fueron años fáciles.

Estaba hecha un lío, pero determinada a encontrar las respuestas. Y ¡las encontré! Por fin descubrí mi misión y todo encajó.

La falta de especialización que durante tantos años consideraba una debilidad, se ha convertido para mí en una fortaleza. A los 49 me puse de nuevo a estudiar, esta vez un Máster Internacional en Coaching & Business, y me lancé al maravilloso y aterrador mundo del emprendimiento. Hoy puedo afirmar con absoluto convencimiento que saber un poco de todo, gracias a mi curiosidad y trayectoria es lo que me permite conectar mejor con mis clientes.

La edad no es una barrera para que podamos hacer lo que queramos hacer, y menos cuando por fin descubres para qué estás en este mundo, como en mi caso. Poner la edad como un impedimento no es más que una excusa para no salir de nuestra zona de confort.

Yo estoy aquí para ayudar a las personas, antes ayudaba sólo a mis hijos y a mis amigos ahora puedo y quiero ayudar a cuantas más personas mejor.

Emprender no es fácil, hay que tomar muchas decisiones en poco tiempo, a veces te sientes sola, incompetente en algunas áreas, porque no nos engañemos hay que hacer muchas, muchísimas cosas por primera vez, te asaltan los miedos, te falta tiempo… pero no me importa porque me he encontrado con personas maravillosas y la energía brota a raudales para que pueda cumplir mi propósito de vida.

Me considero una mujer afortunada, he conseguido encontrarme, reinventarme y puedo vivir la vida que quiero sin tener que renunciar a mis dos pasiones, mi familia y el trabajo que amo.
Creo que empiezo a comprender el verdadero secreto de la vida y el éxito personal y quiero compartirlo.  

Hechas las presentaciones lo único que os quiero decir es que iré apareciendo por aquí con reflexiones y herramientas prácticas que a mí y a mis clientes nos sirven por si en algún momento lo necesitas.

Entre tanto si quieres contactar conmigo puedes hacerlo a través de mi web www.margaritavilalta.com

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