Solo por ese abrazo tiene sentido la Navidad.

Hasta las tres de la tarde no tengo prisa, luego tampoco. Tengo la prisa que yo quiera poner a mis compromisos diarios.

A esos quehaceres , a esos “tengo que”, “antes de que cierre, de que haya más gente…..”

Me agota tanto urgencia.

En estas fechas, vísperas de la Navidad en los que todo el mundo va para un lado y para otro sin apenas saber donde quiere llegar y sin disfrutar del momento, es más necesario que nunca saber nuestra particular hoja de ruta para estas fiestas.

Seguimos corriendo o andando rápido. Presos de un reloj  que no para de dar las horas y que es ajeno a nuestras obligaciones.

Ese instrumento que está en las paredes de nuestras casas y adornando nuestras muñecas y que  pocas veces oímos su tic-tac por el ruido exterior que acompaña nuestras rutinas.

Llegará el 24 y el 25 de diciembre y nuestro cuerpo llegará agotado, fatigado y con un ritmo cardiaco a mil por hora.

En el camino hemos dejado  todas nuestras fuerzas y tal vez las ilusiones diarias. Hemos dado malas contestaciones y algún que otro portazo y muchos desaires.

Pocos abrazos, y nada de besos.

Aún seguimos corriendo a un ritmo que no podemos seguir y el cuerpo empieza a tener agujetas. Pero preferimos no parar por si en el reposo nos doliera mas.

Toca bajar la velocidad o quizás parar en seco. Pero cuidado con la frenada que no le pille a nadie por delante y le demos un golpe brusco con nuestro cuerpo lleno de energía, sin ojos y sin manos. En definitiva sin criterio.

Es momento de buenas intenciones, de abrazos y de propósitos. De regalos que no hicisteis y de mensajes que nunca llegaron. Parar de repente pero con un buen abrazo, un gran achuchón hará más liviana la frenada que estos días vamos a experimentar.

Aunque solo por ese abrazo tiene sentido la Navidad.

Hoy escribo estas líneas mientras escucho de fondo la Lotería de Navidad. Ese sonido monótono de números, cifras y premios que acompaña esta rutina mañanera y que se rompe de vez en cuando con los estallidos de alegría de los afortunados.

Un ruido que por  primera vez desde hace un año me devuelve de nuevo la dicha de ver el telediario a las tres de la tarde.

Feliz Navidad Babús.

Asún Moreno Fidalgo

Asun Moreno Fidalgo

1 Comentario
  1. Cuanta razón,vamos como locos de un lado a otro,sin prestar atención a nuestro entorno,corriendo para nada,porque no se encuentra la felicidad corriendo,damos algun abrazo,si,peto rapido y alguno robado,pero no es esto,lo que es bueno es pararse y dar un abrazo,yo os mando uno,Felices Fiestas

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