Ropa de deporte, la odio

Escrito por Àsun Moreno Fidalgo

Todos los veranos me ocurre lo mismo.

Preparo los atuendos de playa y los looks diarios cuando salgo de vacaciones y siempre descuido la parte de vestimenta relacionada con las salidas que hacemos mi esposo y yo a caminar todas las mañanas.

Lo más fácil sería ir corriendo a unos grandes almacenes de ropa deportiva que los hay por donde quiera que vaya y aprovisionarme de diferentes conjuntos para afrontar la época estival. Pero es aquí donde no puedo.

Me gusta muy poco o nada la ropa de deporte. Esas camisetas de lycra que deben ser la bomba por su transpiración y por su rápido secado pero que me parecen lo más antiestético que jamás he visto.

Yo, que ya soy una mujer babú, y que sufro los vaivenes de los cambios hormonales de la edad reflejándose en la silueta de mi cuerpo veo como esta prenda resalta de una manera grotesca todo aquello que no debe.

Y me diréis que también  puedo encontrar las camisetas  en algodón. Esto aún convenciéndome un poco más me resulta de difícil de digestión.

Son prendas que no favorecen nada.

Es cierto que las tengo que tomar como un básico pero aun como básico me cuesta.

Cuando llegamos al punto de los pantalones para hacer trekking (senderismo) aquí ya me espanto.

Mira por donde, también son de este tejido que se pega a la piel cual garrapata atrapándote hasta limites que llegan a ser un tema a mirar. Y da igual la talla que compres todos te valen.

Los ves por todos los lugares y de todas las formas: largos, cortos, hasta la rodilla y el tobillo.

Los colores suelen ser básicos dominando el negro pero cuando empiezan a meter trozos de otros colores  como fucsia, verde … y todos con una intensidad increíble, aquí ya me vengo abajo. Claro que no me dado cuenta de que lo que se trata es ser visto desde lejos cuando se practica el deporte al aire libre y para ello estos colores son una herramienta importante. Pero que tonta soy!

No voy a negar que en el empeño de ir conjuntados combinan, pantalón, camiseta, calcetines, zapatillas con un arte que para mi quisiera.

El último look que vi en mis paseos matutinos era: pantalón negro de lycra hasta la rodilla donde había una presencia importante de tonos rosas, camiseta y calcetín del mismo color a juego con una visera negra con rayas fucsia. ¡La bomba!

Cuando yo era adolescente en el colegio teníamos un atuendo para hacer gimnasia.

Parece que lo este viendo! Pantalón corto azul marino  y polo blanco como los que usaban los jugadores de tenis. Vaya, los Lacoste de toda la vida pero en versión apañada. Os recuerdo que iba a un colegio de monjas donde todo era recato y sin estridencias. Y las marcas eran algo de difícil acceso por su precio y  porque en su mentalidad no ibas a gastarte un dineral para sudarlo.

Recuerdo también cuando algunas ropas dejabas de usar para diario y como eran tiempos de reciclaje donde nada se tiraba quizás por la ausencia de compóst , decíamos: Esto para gimnasia.

Pero ha sido llegar el Decathlon donde este sector se ha puesto las pilas generando necesidades hasta ahora impensables. Por ejemplo la moda de llevar palos  para practicar “nordic walking” o marcha nórdica.

Ay si nuestros abuelos nos vieran con todos los palos de madera que han hecho ellos mientras las ovejas pastaban!

He llegado a la conclusión que no se si la ropa de hacer deporte favorece. Y a pesar de que las grandes marcas se han empeñado y vemos como a Garbiñe Muguruza, Nadal y demás lucen bonitos looks. Aspecto éste nada extraordinario pues en cuerpos moldeados por el deporte pongas lo que pongas luce bonito. ¡Hasta la lycra les queda bien!

Por favor ayúdenme porque un verano más sin un atuendo fashion para caminar me empieza a acomplejar.

Aviso: les va a costar convencerme.

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