Parejas rotas

Escrito por Àsun Moreno Fidalgo

Me gusta leer, mejor dicho echar un vistazo a las revistas del corazón. Me entretienen, me distraen y si te toca trabajar de noche como me pasa a menudo te ayudan a sobrellevarla. Este sábado ojeo el Hola.com y veo que la hija de Bertín Osborne, Mar Flores y Alvaro Escassi han roto con sus respectivas parejas .

La primera después de 13 años de matrimonio, la segunda tras un breve noviazgo y el tercero tras seis meses de casado.

Las razones expuestas están relacionadas con el desgaste de la convivencia.

Quizás pueda ser una disculpa de cara al papel couché y los verdaderos argumentos por las que ya no planean su futuro juntos queden  guardados como un secreto de alcoba. Lo que si es cierto es que la cohabitación es dura.

La llegada de los hijos, el trabajo, los inconvenientes diarios y la pérdida de ilusión de planes en común llevan al traste a montones de parejas que de cara a la galería eran preciosas. Sea la razón por la que fuere es cierto que son casos de ruptura muy distintos pero en ambos  los proyectos que en su día trazaron ya no van a llevarse a cabo.

La vida con el otro ya no tiene sentido, no tiene razón de ser. Romper una relación siempre es un motivo de disgusto, de decepción, de fracaso personal. La pena y la amargura hacen que cueste tomar una decisión de este calibre.

Tiempo de  sentimientos encontrados, de recuerdos pasados que ya no son vividos con alegría sino me atrevo a decir con vergüenza porque en un tiempo te hicieron feliz. Afortunadamente yo no he pasado por este trance. Escribo afortunadamente y enseguida me arrepiento porque es más triste vivir infeliz a tomar una decisión que nunca es fácil.

Así que escribo desde la empatía de una situación que no he vivido pero que no me es ajena. Yo vivo en pareja hace muchos años y no siempre ha sido un campo de flores. La pérdida de la pasión de los primeros años pasa a un ambiente tan sosegado que puede quemarte.

Añorando tiempos pasados te reniegas porque ese instante de placer intenso ya no corre con tanta efervescencia por las paredes de tu hogar y a cambio encuentras la serenidad del día a día que puede resultar tan monótona que da vértigo.

No es fácil pero tampoco imposible superar esos dos obstáculos pero si es cierto que hay que querer apostar por ellos. Ahora bien si dejas de estar enamorado/a quizás no sea bueno gastar energías en balde.

No sé si ha sido casualidad pero esta semana en El País, Rosa Montero nos contaba la anécdota de un matrimonio que después de casi 70 años uno al lado del otro han muerto juntos agarrados de la mano. Supongo que la vida no habrá sido plana para ellos y como la propia escritora dice habrán tenido que tragar muchos sapos. Y quizás el equilibrio resida en el número de sapos que son capaces de tragar cada uno.

La convivencia, los proyectos en común y el amor si funciona es maravilloso. Pero no nos llamemos a engaño requiere un esfuerzo por parte de ambos y la balanza no debería ir para un lado más que para el otro. Tal vez  lo interesante de vivir en pareja es ir buscando ese equilibrio.

Aunque yo sea una agraciada creo que no hay que estar por estar. Reconocer que las apuestas de ayer no son las de hoy ni tampoco las de mañana. Que lo que me hizo feliz ya no me hace tanto. Sentir y darte cuenta de todo esto tiene que causar mucho dolor pero estamos obligados a ser dichosos en nuestras elecciones.

Con lo cual pasado el momento y tomada la decisión sintámonos tranquilos de que apostar por la felicidad siempre es un razón para sentirnos dichosos.

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