¿Qué nos empuja a la infelidad?

Nos guste o no nos guste la infidelidad existe. Es frecuente. Siempre ha existido.

La infidelidad esconde mucho más que solo la traición.

Los motivos por los que nos encontramos enredados en una infidelidad son diversos y complicados. Las personas guardamos secretos. Mientras que muchos se llevarán sus aventuras extramaritales a la tumba, otros no podrán cargar con la losa de la culpa y confesarán toda la verdad a sus parejas, con sus temidas consecuencias. Pero… qué es lo que nos da más miedo: ¿la infidelidad o sus consecuencias en nuestra vida?

No todas las infidelidades son iguales. Las hay con la mente y con el cuerpo. Las hay esporádicas y sostenidas en el tiempo. Las hay con sexo y sin él. Nosotros marcamos los límites a lo que consideramos, o no, una infidelidad.

Tipos de infelidad

​Vivimos la infidelidad como una situación traumática que sacude como un tsunami nuestra vida interior, nuestro amor propio, y rompe las bases de la seguridad y la confianza en nuestro ser amado.

1. Infidelidad premeditada y directa. Más común en el hombre, cuando sucede es que ya teníamos en mente ser infieles desde el principio, y mantenerlo esta actitud en el tiempo. Suele ser un tipo de infidelidad que permanece de forma constante en la relación de pareja y se mantiene en secreto. Seducimos a personas y, cuando logramos conseguirlas, nos dejan de interesar. Ten cuidado: esta infidelidad es la que más decepcionará a nuestra pareja. La que más duele. No hay equivocación o error posible. Si te descubren se abrirá una brecha irremediable de desconfianza y dolor que difícilmente podrás subsanar con palabras hermosas. Será muy difícil que tu pareja te perdone y podáis volver a empezar.

2. Infidelidad indirecta o indeseada. No es premeditada. Es el caso contrario al tipo de infidelidad anterior. La oportunidad surge de repente e inesperadamente. Normalmente, se da a causa de una carencia afectiva en la relación o cuando la relación de pareja está pasando un periodo de crisis prolongado.

Cuando empezamos a tener la sensación de ser transparentes para nuestras parejas, se desarrolla un estado de carencia de cariño y afecto que, a menudo, es compensada repentinamente por alguien que se nos cruza en el camino.

En este caso de infidelidades puntuales, empezaremos a sentir el peso enorme de la culpa y no aguantaremos mucho tiempo con la mentira de haber sido infieles. Al final confesaremos. Y tendremos que decidir si continuar o no.

3. Infidelidad virtual u online. En este tipo de infidelidad no tendremos contacto físico. Pero sí habrá una intención de ser infiel con otra persona, por lo que puede contemplarse como una infidelidad. Para tu pareja puede resultar intolerable, aunque también cabe la posibilidad de que no lo considere una infidelidad al no haber habido relaciones sexuales de por medio.

4. Infidelidad consentida. Este tipo de infidelidad puede sorprendernos, pero existe. En este modelo, tanto tú como tu pareja consentiréis la infidelidad, a veces en un acuerdo silencioso. Puede haber diversos motivos. La dependencia emocional nos puede hacer retrasar o frenar el fin de una relación que no nos conviene y pasar por alto algunas traiciones.

¿Puedes perdonar una infidelidad?

Cada pareja es un mundo y cada mundo tiene sus propias normas. Si una infidelidad puede ser perdonada o no solo debéis decidirlo los dos miembros que integráis la relación, quienes ponéis las normas que os permiten ser felices y tener una vida sentimental y sexual plena.

A veces, las infidelidades nos ayudan a quitarnos la venda de los ojos y acabar con relaciones tóxicas que ya no tenían futuro. Otras veces, nos ayudan a valorar a las personas que queremos al darnos cuenta de que podemos llegar a perderlas.

 

 

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