Me llamo Javier, tengo 57, soy Baby Boomer, soy Babú

“¿Tú también eres Baby Boomer?”

Esta es tu sección. Puedes contarnos cómo te sientes después de los 50. Qué te gusta, como te va la vida; tus aficiones. Nos encantaría hacerte visible, ponerte cara y que digas: “Soy Babú”, con orgullo y una gran sonrisa.

Escríbenos a [email protected]

Escrito por Javier G.

Hace bastantes años que atravesé la barrera de los 50. Ahora tengo 57 años, bueno casi 58, los cumplo el mes que viene, así que soy un  baby boomer.

Cuando era joven, a la gente de 40 y más la llamábamos cuarentona, en contrapunto con la gente de 30 que eran treintañeros.

Es decir, que entonces casi considerábamos mayores a los de 40.

Esta idea abandonó mi cabeza y cuando cumplí 40, me olvidé de lo que había dicho anteriormente, yo no era cuarentón, era un chico joven, en plenas facultades físicas, jugando a cualquier deporte con los dos terremotos que tenía por hijos.

Sin darme cuenta, un día en casa se celebraba una fiesta. ¡Dios, la fiesta era por mí! No me había dado cuenta, cumplía 50 años. Nuevamente eche la vista atrás y una sonrisa iluminó mi cara. ¿Cincuentón yo? Jajajaja. Yo era cincuentero. Y sino,  que baje Dios y lo vea.

Estaba divino de la muerte, en plenas facultades con dos hijos adolescentes y con un montón de sueños por cumplir, que no había tenido tiempo hasta ese momento de poner en práctica.

El tiempo había pasado sin darme cuenta. Trabajo, hipoteca, hijos, colegios, etc. Había llegado a los cincuenta en un suspiro.

¿Y ahora qué? Según me decía la gente ya había vivido los 2/3 de mi vida y qué. Pensaba ….. Me queda un tercio y no lo voy a vivir, lo voy a reventar. Han pasado 7, bueno casi ocho años más  y sigo pensando lo mismo. ¡Estoy realmente encantado! Esto no significa que reniegue de etapas anteriores, que no que no, recuerdo todos los momentos vividos, evidentemente unos buenos y otros no tan buenos, pero  los recuerdo con cariño, sin nostalgia pero con cariño, porque me han conducido hasta aquí.

De momento uno de nuestros hijos ha volado, pero como las aves regresa los fines de semana y acompañado.

Ahora no tenemos dos hijos, tenemos dos hijas y dos hijos, la familia se amplia y estaremos encantados si  continúa ampliándose. Bienvenidos a todos, estaremos ahí para echar una mano.

Con respecto a cumplir años hay una frase magnifica de Bergman, que además me recuerda mi etapa juvenil de montañero  Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”

Así estoy yo con la mirada libre y la vista serena. Ahora todo es más fácil, cuando quieres ir a algún sitio, solo tienes que llegar a un acuerdo con la contraria, ya solo somos dos para opinar. No tenemos que ir forzosamente a la playa en vacaciones, podemos hacer rutas de interior que fue siempre nuestra ilusión.

¿Qué el pelo está blanco? Blanco ¡qué bonito¡, menudo toque de glamour. Y si no te gusta te lo tiñes como mi contraria y,sin problema.

¿Qué vamos con más tranquilidad? Claro que sí, porque aprovechamos más cada momento y cada situación.

¿Tenemos achaques? Por supuesto pero para eso existen los calmantes. ¡Qué sería de los médicos y las farmacias sin nosotros!

¿Aparecen las arrugas? Recordar la arruga es bella, señal de que se ha vivido. Hay algo más feo, que una cara estirada artificialmente y sin naturalidad.

Hay algo más bonito que una sonrisa natural, aunque se marquen las arrugas.

Que no tengan miedo las mujeres, cuando tú eliges una compañera, vas haciéndote mayor con ella y no te importa que no sea la jovencita con la que te casaste, porque sigue siendo la mujer de la que enamoraste y con el paso del tiempo la compañera ideal. Llevo con ella los 2/3 de mi vida y ojala puede estar mucho más.

Me viene a la mente  Maggie Kuhn, activista americana, que cuando se jubiló creo una organización para luchar por los intereses de las personas mayores, para que  no fueran apartados de la sociedad, tratando temas como la sexualidad que incluso  escandalizaron en aquel momento a la sociedad americana. A esa asociación la llamaron despectivamente Las Panteras Grises en contraprestación a la asociación que defendía los derechos de la gente de color que era Las Pantera Negras.

No a los cincuenta, sino cuando se jubiló esta mujer encontró una razón por la que luchar y se aferró a ella. Demostró que la edad no es un obstáculo y logró devolver la ilusión a gente que la había perdido para siempre. Enseñó que no hay pelea demasiado grande, ni edad demasiada avanzada para lograrlo.

Así que ahora cuando me despierto por las mañanas y levanto los brazos, muevo las piernas y giro el cuello, y siento que todo hace crac, crac, crac, he llegado a la conclusión que no estoy mayor, si crujen los huesos es que yo estoy crujiente.

Ya sabéis que solo envejecemos cuando se nos arrugan los sueños y las esperanzas. A partir de ahora todos nosotros vamos a poner en marcha nuestros sueños y nuestras esperanzas, que la sociedad está necesitada de nuestros conocimientos.

Deseo que esta semana sea espléndida para todos, animaros a contar vuestras experiencias y emociones. Nunca pensé que fuera tan estimulante.

Gracias Babumagazine por ayudarnos a vivir. ¡Soy Babú¡

Javier

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