Ahora me pinto los labios de rojo

Desde hace un tiempo practico el ejercicio de plasmar en una hoja en blanco los propósitos anuales que me gustaría realizar; tengo que decir que se está convirtiendo en un ritual muy gratificante.

Suele ser durante las Navidades cuando los objetivos para los nuevos meses que están por venir aparecen y reviso la lista de aquellos que el año pasado había escrito.

Es en ese momento cuando me doy cuenta si he sido alumna aplicada o me tengo que poner un suspenso. El lugar donde escribo esos deseos es la agenda que una revista de moda regala cada mes de diciembre.

Y la cosa es muy sencilla.

Dos apartados: los cotidianos y los extras. Yo creo que lo veréis mejor cuando os cuente los míos.

En los cotidiano

Reservar todas las mañanas un tiempo para mis aficiones: leer un libro al mes y  dedicar tiempo para escribir.

El tiempo varia según las obligaciones diarias. A veces pueden ser dos horas y en otras ocasiones solo media.

 Ser constante en mi ritual de belleza. Me obligo a maquillarme y a desmaquillarme todos los días.

Darme crema corporal después de la ducha….. Os parecerá una tontería y pensareis, que es una estupidez. Pues no. Me di cuenta de repente que ante la falta de tiempo prefería pasar la aspiradora o fregar el suelo de la cocina. ¿Qué pasaba? Que apenas me quedaba tiempo para mi transformación personal saliendo a la calle con lo justo. Un poco de crema hidratante en la cara y ya está. Ahora aún me da mucha rabia el tiempo que he perdido en cosas que no eran tan necesarias.

No os miento si os digo que ahora hasta me pinto los labios de rojo y no olvido nunca la crema de protección solar que me aplico en todas las estaciones del año.

El siguiente objetivo tiene que ver con la salud.

Ya hacia algún tiempo que los problemas de lumbalgia aparecían sin avisar. Fue cuando tomé conciencia en reservar un rato para cuidar mi espalda .

La fisioterapeuta me habló de K-Stretch o lo que es lo mismo Hamaca postural.

Voy una vez por semana durante una hora y, junto a los 20 minutos que dedico a andar, he mejorado bastante .

Seguir con mis clases de inglés. Algo que siempre quise hacer y que, aunque cada vez me está constando más aprender los verbos y las preposiciones, por cierto me traen de calle, estoy encantada.

Dentro de este apartado llevar los deberes al día es una tarea que dentro de los propósitos del año anterior me fue imposible cumplir.

Luego están los extra porque son más a largo plazo.

Visitar a mi hijo que vive lejos. Los que me seguís en Instagram @asunmorenofidalgo sabréis que mi heredero mayor en estos momentos trabaja en Dubai y la heredera pequeña estudia en Madrid.

Tengo una maleta y ropa de verano siempre preparadas para ir a verles. Pasar tiempo con ellos en su lugar de residencia es algo que me encanta.

Otro de mis objetivos a largo plazo tienen que ver con mi faceta creativa. Pero me da mucho pudor contar. Bueno, para otro día quizás.

Para acabar os diré que os hagáis con una agenda, un cuaderno. Apuntar todo aquello que os gustaría hacer es una forma de que vuestros deseos vayan encajando entre vuestros compromisos y responsabilidades diarias.

Al escribirlos nuestros deseos toman forma y os aseguro que se hacen realidad.

Espero que empecéis en breve con los vuestros porque el año 2018  está a la vuelta de la esquina.

Os adelanto uno que tengo pensado para llevar a cabo en breve y tiene que ver con la alimentación. También tengo pensado contarlo.

¿Tenéis vuestros deseos dando vueltas por la cabeza? os animo a apuntarlos en un cuaderno especial de propósitos anuales.

Escrito por Àsun Moreno Fidalgo

propósitos anuales

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