Teatro: Ushuaia, la potencia redentora del amor

por Javier Aguado

A pesar de esa palabreja, la obra Ushuaia” reúne todos los ingredientes para que te apetezca verla. El autor, Alberto Conejero, que estrena después de esa maravillosa “La piedra oscura” que le valió el año pasado los MAX , el director, Julián Fuentes Reta,  tras el gran éxito “Cuando deje de llover” , premiado también con los MAX un año antes y un  reparto encabezado por José Coronado, que después de sus éxitos  cinematográficos   vuelve al teatro. Y todo ello hace que salgas del teatro con ansias de volver.

En Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, Mateo vive recluido en el corazón del  bosque. Allí el misterioso hombre custodia las reliquias de una historia de amor imposible. Esa vida solitaria se quiebra cuando, acuciado por una incipiente ceguera, contrata a Nina.

Pronto descubriremos que la joven asistenta esconde también más de un secreto. La casa se convierte entonces en el tablero de un juego de identidades donde se confunde presente y pasado, necesidad y deseo, víctima y victimarios, realidad y ensueño.

En ese paisaje glaciar- “fin del mundo, principio de todo”-, el  tiempo se plegara sobre sí mismo para enfrentarnos a los fantasmas de Europa y a sus propios fantasmas, convirtiendo esta obra  fundamentalmente en una exploración sobre la persistencia de la culpa y la potencia redentora del amor.

José Coronado(Mateo), Ángela Villar(Nina), Olivia Delcán (Rosa) y Daniel Jumillas (Matthus) protagonizan este montaje, donde  la Tierra de Fuego deja de ser una amenaza  para convertirse en un lugar sagrado, un espacio para la redención. Esa función del amor es el último refugio de la humanidad en tiempo de tinieblas.

Se que esto puede sonar a lugar común, pero tengo esa fe”, señala Conejero,  que ha brujuleado en los sucesos de Salónica, durante la ocupación alemana de 1941, uno de los episodios más trágicos y desconocidos de  la Segunda Guerra Mundial.

Miles de judíos sefardíes fueron deportados en trenes y asesinados en los campos de Auschwitz-Birkenau. Según Conejero, somos nietos de un horror que ahora parece de otro mundo, un horror que sin embargo nos acecha permanentemente. “Reconocemos sus nuevas formas, sus nuevos lenguajes. Tenemos el deber de hacer memoria y de vigilar. Durante mis años como investigador conocí la historia de la comunidad sefardí de Salónica, una cultura que mantuvo en la lengua un vínculo con  nuestra historia. Si no me equivoco es un asunto inédito en los escenarios”.

Estamos en un teatro, como todo de Conejero, de texto; un texto que exhala verdades antiguas, honestas y poéticas. Un thriller de suspense, con grandes dosis de poesía y onirismo, de largas citas literarias, que habla de lo peligrosos que son los recuerdos, que implican una culpa que no está solucionada. Como dice el personaje de Mateo “da igual donde estés, no puedes huir de ti mismo”.

Presente y pasado, realidad y ensueño, se entrecruzan y dialogan, citas tacitas y lugares comunes de la literatura de la intriga. Con una producción de muy buena factura. En concreto un espectáculo que te queda muy buen sabor de boca. Y el final es tan duro como bello y esperanzador.

Esperamos con ansiedad la próxima obra de Conejero “Los días de la nieve”, sobre la historia de Miguel Hernández y Josefina Manresa, dirigida por Chema del Barco.

En la sala grande del Teatro Español hasta el 16 de Abril

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