Relaciones más fluidas mediante un lubricante casero

La sexualidad es algo importante dentro de una pareja y, por eso se suele recurrir al uso de lubricantes, ya sea por motivos de sequedad vaginal o por pura pasión. Pero siempre se nos vienen a la cabeza las mismas preguntas: ¿cuándo debo utilizarlo?, ¿qué lubricante debo utilizar?, ¿me dará algún tipo de reacción alérgica? Para ello, en este post hablaremos del lubricante casero y sus múltiples beneficios para hacer esos momentos íntimos más fluidos y placenteros.

¿Cuándo debo utilizar un lubricante?

Este tema es de suma importancia, principalmente en las mujeres después de la menopausia, que son las que pueden sufrir los inconvenientes de una mala lubricación.

En caso de que la mujer no esté lo suficientemente excitada o no produzca la cantidad suficiente de moco vaginal, puede repercutir a la hora de la penetración, ya que llegaría a ser algo doloroso e incómodo, situación que ha de evitarse a toda costa si queréis que el encuentro sexual sea algo agradable para ambos.

Para ello existen los lubricantes íntimos, geles cuya finalidad es disminuir la fricción que existe en las zonas vaginales o anales en el acto sexual. Este líquido puede ser nuestro mejor aliado frente a esas incomodidades y hacer que todo transcurra con la mayor soltura posible.

¿Qué lubricante casero debo utilizar?

Existen numerosos tipos de lubricantes en todo el mercado, entre los que podemos distinguir tres ramas distintas:

1. Lubricantes de base acuosa

Este tipo de lubricantes se denominan también hidrosolubles y son los más usados debido a que irritan en menor medida las mucosas y las zonas vaginales y suelen ser más hipoalergénicos, es decir, no generan alergias. Su única desventaja es que tienden a secarse durante su uso, aunque son capaces de volver a ser útiles con una pequeña cantidad de agua o saliva.

2. Lubricantes de base mineral oleosa

En segundo lugar, nos encontramos con estos geles que contienen una mezcla de gelatina y aceite mineral, capaces de aguantar más tiempo al contacto con otros fluidos corporales.

Estos, al contrario que los mencionados anteriormente, no son solubles en agua y contienen productos capaces de atacar el látex de los preservativos, volviéndolos ineficaces como medida anticonceptiva, por lo que no se aconseja su uso si se utilizan profilácticos de este tipo durante esos momentos de intimidad.

3. Lubricantes de base de polvo

También es posible encontrarnos con los lubricantes de polvo que, en contacto con zonas de humedad, se convierten en un gel viscoso y resbaladizo. Aunque estos son más difíciles de encontrar.

Aceite de coco lubricante natural

4. Lubricante casero natural

En realidad, este último ejemplo de lubricantes no es en sí un tipo concreto, ya que en él podemos encontrarnos cualquiera de los tres anteriores.

Como podemos pensar, estos no han sido ideados con el fin sexual, por lo que debemos ser precavidos en los ingredientes que contienen y si son naturales en su totalidad.

Por ejemplo, podemos utilizar aloe veraaceite de coco o de jojoba, siendo siempre conscientes de que las bases aceitosas no son lo más aconsejable si se utilizan preservativos.

Entre los más conocidos y usados se encuentran: la clara de huevo, similar al moco vaginal, yogures y probióticos, capaces de mejorar la flora vaginal, el aceite de almendra y, el más usado de todos, el aceite de coco.

¿Pueden producir reacciones alérgicas?

La respuesta es que depende de si tú misma eres alérgica a sustancias y componentes de los lubricantes naturales que hemos mencionado con anterioridad como la proteína del huevo o el aceite de almendra. Si desconoces eso, lo mejor es preguntar a tu médico de cabecera.

Si quieres disfrutar de tus encuentros sexuales de una forma única y excitante, no tengas miedo de probar el lubricante casero con tu pareja, hará que voléis de placer.

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