Como perdonar una infidelidad y volver a confiar después de los 50

Después de ver el nuevo programa de Tve “Hotel Romántico” hemos decidido escribir sobre como perdonar una infidelidad. El proceso de superar una deslealtad nunca es fácil ni rápido, pero hay una serie de acciones que puedes llevar a cabo para recuperar la paz interior, como intentar perdonar o solicitar ayuda de un terapeuta para dejar atrás los sentimientos nocivos asociados a una situación tan traumática.

Afrontar deslealtades: ¿sabemos como perdonar una infidelidad?

La infidelidad es, además de una de las principales causas de separación, un tremendo mazazo emocional que puede resultar devastador si no se gestiona adecuadamente. Es fundamental realizar un esfuerzo para superar los efectos negativos de esta situación, para seguir adelante, aprender a volver a confiar y, en realidad, por pura higiene mental.

El perdón es una herramienta que puede resultarnos de gran ayuda para recuperar esa paz interior perdida, aunque no implique necesariamente la reconciliación de la pareja. Pero ¿podemos perdonar? ¿Basta con desearlo? Y, sobre todo, ¿por qué es importante para nosotros el perdón?

Para poder comprenderlo en profundidad, es necesario que analicemos cómo puede afectarnos a nosotros y a nuestro comportamiento una infidelidad. Aquí tienes unas claves.

Consecuencias de una infidelidad

Conductuales. Sufrir una deslealtad puede llevar a la persona a variar su conducta. En ocasiones se activa el mecanismo de huida y se intenta poner tierra de por medio, o se rehúye pensar siquiera en la persona que nos ha herido. Otra reacción habitual es que la conducta se vuelva más agresiva, buscando la confrontación con esa persona en un intento de resarcirnos o hacernos valer.

Muy frecuentemente, la conducta se vuelve desconfiada, por miedo a que nos vuelvan a herir. En estos casos, la persona ofendida puede volcar esta desconfianza sobre quien ha cometido la infidelidad, pero también sobre otros miembros de su entorno, mostrando un comportamiento de vigilancia extrema o necesitando reafirmación constante.

Cognitivas. Como en cualquier otra situación traumática, los procesos mentales se ven afectados y pueden aparecer pensamientos recurrentes o incluso obsesivos que conducen a la destrucción de la confianza hacia los demás y que pueden hacernos mucho daño a nosotros mismos.

Emocionales. Es frecuente el sentimiento de rabia hacia la persona que ha cometido la infidelidad, pues se trata de una traición a la confianza depositada en la pareja; pero, aunque se trate de una emoción perfectamente entendible, no nos aporta nada positivo y si dejamos que eche raíces en nuestro interior acabará creciendo y suponiendo un obstáculo para nuestra felicidad.

En muchas ocasiones aparecen sentimientos de ansiedad e incluso se puede llegar a caer en la depresión. Por eso es tan importante poner todo de nuestra parte para desactivar estas pautas y así superar el problema, por nuestra propia salud emocional.

perdonar-una-infidelidad¿Qué supone perdonar una infidelidad?

Es importante que dejemos claro que perdonar una infidelidad no es necesariamente sinónimo de continuar con la relación. Reconstruir la relación sería un proceso posterior (o simultáneo, en ocasiones) y diferente, mientras que el perdón depende de la persona que ha sufrido la infidelidad y es un proceso individual.

Es decir, en caso de que la persona afectada decida perdonar, lo hará por y para ella misma. Tampoco significa hacer como si nada hubiera ocurrido, restarle importancia o no valorarse. De hecho, quizás sea exactamente lo contrario, ya que es un proceso que requiere fortaleza, que implica autoprotegerse de sentimientos dañinos y que también requiere de la participación de la persona que ha sido infiel.

Se trata de una decisión consciente y de un proceso activo que requiere tiempo y trabajo. Precisamente por ser una decisión personal que ha de tomarse de forma meditada y por nuestro propio beneficio, no debemos dejarnos influir por la opinión de amigos o familiares que, aunque bienintencionados, quieran hacer que nos decantemos por una determinación u otra.

No todo el mundo desea perdonar, ni todas las personas tienen el mismo ritmo o procesan de igual modo sus sentimientos, pero lo que está claro es que todas las opciones son absolutamente respetables.

Es natural que durante los primeros días estemos sumidos en un estado de confusión y no sepamos realmente qué deseamos. Nos enfrentamos a un cambio en el statu quo de la pareja que puede romper los esquemas que teníamos sobre nuestra relación y también sobre nuestra persona amada, por eso es importante darse tiempo y no pretender quemar etapas.

En esencia, perdonar es eliminar una serie de conductas destructivas y sustituirlas por otras más constructivas, no por los demás, aunque ellos puedan verse beneficiados también por este desarrollo, sino por nosotros mismos. Es darnos la ocasión de pasar página.

La ayuda profesional puede suponer un apoyo fundamental a la hora de superar una infidelidad y es aún más necesaria en el caso de que la pareja decida tratar de seguir unida. El terapeuta ayudará a reconducir los pensamientos corrosivos, ejerciendo una función de guía.

Actuará también como intermediario entre ambas partes, proporcionándoles las herramientas necesarias para poder afrontar no solo el bache que supone la infidelidad, sino todas las áreas problemáticas que puedan surgir a raíz de ella. Incluso, aquellas que estaban ahí antes y quizás ni siquiera se habían identificado.

Conclusiones

Perdonar una infelidad puede no ser fácil, pero supone un proceso de sanación, durante el cual es importante enfrentarnos a nuestros propios sentimientos sin tratar de negarlos: rabia, ira, dolor… Todo ello forma parte del proceso curativo, no huyas de esas sensaciones, aunque no sean gratas. ¿Necesitas llorar? Hazlo. ¿Tienes ganas de gritar? Desahógate.

Lo fundamental para perdonar una infidelidad es no aferrarse a sentimientos ulteriores de desconfianza o negatividad. Aunque la situación parezca insalvable y creamos que el dolor nos acompañará por siempre, pasará al cabo del tiempo y, sobre todo si nos empleamos a fondo en ese periodo de curación, podremos volver a mirar a la vida sonriendo, con esperanzas e ilusiones.

La sabiduría popular dice que “el amor herido duele, pero el amor propio herido duele aún más”. Por ello, si te ha tocado enfrentarte a la duda de como perdonar una infidelidad, no caigas en el desánimo. No permitas que se dañe tu amor propio y, lo que es aún más importante, que se perjudique tu felicidad futura

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