Andropausia después de los 50, todo lo que querías saber

La andropausia es una etapa de la vida del hombre que afecta, directamente, a su salud. En muchas ocasiones, sus síntomas son obviados y se actúa demasiado tarde para paliar los efectos de esta dolencia. A continuación, comentaremos los andropausia y sintomas más reconocibles y el tratamiento más adecuado para poder sobreponerse a este periodo.

¿Qué es la andropausia?

Desde los treinta años, va bajando, progresivamente, el nivel de testosterona. A los cincuenta años, baja al 50 %; y, posteriormente, un 10 % más por cada década vivida. Factores como el estrés, el cansancio, el consumo de alcohol o tabaco y la vida sedentaria influyen directamente en esta circunstancia.

Andropausia y sintomas

​Entre los síntomas más reconocibles, destacamos los siguientes:

– Cambios de estado de ánimo bruscos y nerviosismo.

– Cansancio y fatiga muscular, ya que resulta más difícil llevar a cabo la rutina diaria.

– Descenso del deseo sexual. No se piensa tanto en tener relaciones íntimas como antes.

– La erección cambia el ángulo y no siempre es fácil lograrla.

– Depresión, falta de ganas para hacer cualquier actividad y tristeza.

– Eyaculaciones menos abundantes.

– Síntomas relacionados con problemas en el sistema circulatorio. Podrían aparecer varices y sensación de piernas cansadas.

– Se suda de manera más intensa y sin que haya un motivo aparente.

– Aparición de cefalea y malestar general.

Estos síntomas se asocian, generalmente, a la edad y no a la problemática analizada. Lo peor del caso es que también pueden anunciar dolencias en diversos órganos del cuerpo o enfermedades que, en un estado incipiente, podrían curarse con facilidad.

Más de un 80 % de los hombres padecen estos síntomas. Resulta fundamental ir al médico de cabecera para someterse a un análisis de sangre que permita conocer qué sucede exactamente y cómo se puede solucionar.

El tratamiento

​Tras el paso por la consulta de un profesional y correspondiente diagnóstico, se puede comenzar el tratamiento pertinente. Un gel con testosterona de uso tópico o la inyección de esta hormona ofrecen grandes resultados.

Hay que volver a recordar que la ingestión de esta sustancia, sin control médico, puede provocar efectos adversos en el organismo, como la hiperplasia de próstata o un aumento de glóbulos rojos, que podría provocar enfermedades de mayor gravedad.

Igualmente, los síntomas arriba descritos son compartidos con otras enfermedades, por lo que es el urólogo quien tiene que confirmar que hay un déficit de testosterona y lo que sucede al paciente no es la consecuencia de otro tipo de dolencias.

El antedicho tratamiento tiene efectos inmediatos. El hombre se siente con más energía, tiene más deseo sexual y consigue mantener erecciones de forma más frecuente. En caso contrario, el tratamiento con ondas de choque facilita las erecciones de forma natural y permite que el hombre recupere su virilidad.

Otras soluciones al problema de la andropausia

De no querer someterse a este tipo de tratamientos, hay otras soluciones que han demostrado su efectividad. El entrenamiento físico recurrente ayuda a generar testosterona de forma natural. Descansar lo máximo posible es otra opción a tener en cuenta si se quiere “obligar” al cuerpo a que vaya recuperando los niveles adecuados para la edad de cada paciente.

Mantener tres relaciones sexuales a la semana ayuda a subir el nivel de la hormona en un 70 %. Por consiguiente, el sexo, aunque la libido haya bajado, es uno de los mejores tratamientos para que el organismo recupere la producción de testosterona. La prevención es, posiblemente, la mejor medida posible. Esperar a cumplir cincuenta años para actuar podría ser una decisión poco adecuada.

A partir de los cuarenta años, te aconsejamos hacer ejercicio, cuidar la dieta, tener relaciones sexuales y no caer en el error de tomar suplementos sin consejo médico.

¿Por qué nadie habla del tema?

En cualquier anuncio publicitario se pronuncia la palabra menopausia y nadie se sorprende. Nuestra protagonista, por su parte, es una palabra casi desconocida, a pesar de ser padecida por un alto porcentaje de los hombres.

La cultura tradicional parece haber conectado ser hombre con tener una erección. Los problemas para tenerla son un trauma que lleva al silencio en lugar de al urólogo.

No hemos de olvidar que la testosterona no solo está relacionada con la vida sexual. Una larga serie de funciones del organismo está regulada por esta hormona. También afecta al correcto desarrollo y crecimiento de huesos, músculos, piel e incluso cerebro. Incide, directamente, en los niveles de colesterol y afecta a la hemoglobina.

Por todos estos motivos, parece obvio que achacar los síntomas a la edad o una posible depresión no es demasiado inteligente. La medicina ofrece una solución para este periodo que podrá devolver al paciente su vitalidad.

En caso contrario, un análisis puede significar ir un paso por delante de cualquier enfermedad, por lo que la visita al médico es obligatoria para afrontar la recta final de la vida de la mejor forma posible.

Consejos para afrontar esta etapa

– Normalidad. Este problema pasa y, durante ella, es muy adecuado no dejar de lado las actividades que te aportan más beneficios. Intenta llevarlo con total normalidad. Mejora tu dieta y haz más ejercicio físico

– Sexo. La pareja sentimental es básica para sobrellevar esta etapa. Cada relación será distinta, pero entre los dos (sobre todo, si ella también está pasando por la menopausia) será más fácil conseguir los mejores resultados.

– Tratamiento. Los tratamientos que se aplican son de efecto inmediato. Seguir las indicaciones del urólogo es fundamental.

La andropausia es, por lo tanto, una etapa más de la vida del hombre y de la que no hay que avergonzarse. Afrontarla con alegría y sin caer en la depresión servirá, con el apoyo del profesional de la medicina más oportuno, para que el paciente pueda seguir viviendo con estos síntomas y no se le dé más importancia de la que tiene.

El silencio no ayuda y, además, enmascara otras dolencias más graves. Hablar claramente con el médico de cabecera de los síntomas y someterse a un análisis de sangre son los primeros pasos para conseguir seguir viviendo con total tranquilidad durante esta etapa.

 

 

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